Metales Pesados : Una de las Enfermedades más comunes del Siglo XXI

Eliminación de Mercurio

¿Cómo afectan Nuestra Salud? ¿Cómo y dónde estamos expuestos a ellos? ¿Cómo sacarlos de nuestro organismo?

Los Metales Pesados se acumulan en nuestros tejidos envenenando -de forma gradual, durante años- nuestro organismo. Sus efectos los atribuimos al envejecimiento sin percatarnos de Cuál es la Verdadera Causa de Nuestros Problemas de Salud.

El Mercurio (el más mortales de los Metales Pesados), el Aluminio, el Plomo, el Bario, el Nickel, el Arsénico, el Cadmio, el Uranio; entre otros se acumulan en el cerebro, el corazón, los riñones y las glándulas endocrinas. Pueden causar depresión, enfermedades auto-inmunológicas, pérdida de memoria, temblores, anemia y ataques al corazón.

Según uno de los últimos estudios de la Sociedad de Toxicología Española, estamos en contacto diariamente -y no por motivos profesionales- con 3,500 sustancias tóxicas.




Eliminación de Mercurio

Eliminación de Mercurio-Eliminación de Metales Pesados


El daño que el Mercurio está causando en la salud de tantas personas, podríamos percibirlo como una triste tragedia. Estudios demuestran que el mercurio en contacto con los tejidos nerviosos puede causar daños en la capa de mielina (tejido que cubre los nervios), causando que se deteriore y se marchite en cuestión de segundos.

Pescados como el atún o el pez espada presentan los mayores niveles de contaminación, pero docenas de especies se encuentran igualmente contaminadas.

Podemos encontrarlo en pegamentos, filtros de aire acondicionado, cosméticos, suavizantes de tela, ceras y pulidores del suelo, pescado (sobre todo en los pescados grandes como atún, pez espada, salmón, mariscos), laxantes, talco, tatuajes, entre otros.




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Mercurio y Empastes Dentales


El Mercurio escapa de los empastes dentales metálicos y puede provocar Esclerosis Múltiple y Desórdenes del Sistema Nervioso Central. Las Amalgamas de Mercurio se introdujeron en 1873 por empresarios Franceses que lo ofrecieron a dentistas americanos.

En un principio, lo rechazaron por su toxicidad y peligrosidad pero luego fue una práctica que se volvió común dentro del campo de los odontólogos. Cada amalgama libera hasta 16 (mcg) microgramos de mercurio todos los días. Y esto aumenta a 500 mcg con el consumo de cigarros, de líquidos calientes, goma de mascar, la saliva ácida o el rechinar de dientes por la noche.

Las amalgamas emiten una venenosa nube de gas cuando se exponen a diferentes temperaturas como por ejemplo; al comer, beber, hablar por teléfono móvil, entre otros.

Ya desde los 32 grados de temperatura corporal, el Mercurio se está disolviendo constantemente y envenena el cuerpo todo el tiempo. Si se toma algo caliente se disuelve mucho más rápido

Los más vulnerables, como las mujeres embarazadas podrían estar exponiendo al feto al mercurio, que es un conocido teratógeno (sustancia que produce defectos de nacimiento).

Si el Mercurio resulta tan seguro, ¿Por qué los países europeos están restringiendo su uso? En febrero de 1994 Suecia anunció una prohibición total del uso de amalgamas de mercurio en los jóvenes adultos. Dinamarca, Alemania y Austria siguieron sus pasos. En Suiza y en Japón las escuelas odontológicas ya no enseñan el uso de amalgamas como la principal práctica dental.




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Mercurio y Pescado


El Mercurio en el Pescado, causado por la contaminación medioambiental, está dañando a los recién nacidos. La polución del mercurio procedente de las centrales eléctricas que utilizan carbón como combustible se traslada por el aire, se deposita en el agua y acaba finalmente en los peces, acumulándose especialmente en los pescados que ocupan los últimos lugares en la cadena alimenticia.

Pescados como el atún o el pez espada presentan los mayores niveles de contaminación, pero docenas de especies se encuentran igualmente contaminadas.




Mercurio y Autismo


EL MERCURIO EN LAS VACUNAS ESTÁ CONTRIBUYENDO A LA EPIDEMIA DE AUTISMO.

El Autismo y el Envenenamiento por Mercurio dañan:

  • Las células cerebrales y las nerviosas
  • Los ojos
  • El sistema inmunológico
  • El sistema digestivo
  • Control muscular
  • El centro del habla



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Mercurio y Alzheimer, Parkinson


Científicos de la Universidad de Calgary han demostrado recientemente que trazas de mercurio en el organismo pueden causar en el sistema nervioso el tipo de daño característico del Alzheimer. En combinación con el aluminio, puede causar la enfermedad de Parkinson.




AFORTUNADAMENTE, TODAS ESTAS AFECTACIONES CUASADAS POR MERCURIO Y OTROS METALES PESADOS, SON PROCESOS REVERSIBLES, Y SE PUEDE EVITAR FÁCILMENTE CON LA ELIMINACIÓN DEL MERCURIO Y LA ELIMINACIÓN DE METALES PESADOS EN EL ORGANISMO, PERO SÓLO SI SABES DÓNDE ESTÁ ALOJADO Y EL EFECTO QUE PUEDE TENER SOBRE TI Y TU FAMILIA.




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Alumino


Se puede encontrar en el agua potable, en el uso de anti-transpirante (al aplicarse aluminio en las axilas, el aluminio cierra las glándulas sudoríferas impidiendo que salgan las toxinas a través del sudor; en las mujeres puede generar cáncer de mama), en productos para la higiene femenina, en la leche de vaca y de soja, en fórmulas para bebés, en los antiácidos, en el papel de aluminio, ollas y sartenes. Se acumula en la piel, en los huesos, en el cerebro, riñones y puede causar problemas de memoria, demencia, la enfermedad de Alzheimer y Parkinson (en combinación con el mercurio).

El Aluminio se añade en los depósitos del agua para eliminar los residuos de arena y otras partículas que están en suspensión en el agua; como parte del proceso de “potabilizar” el agua que bebemos. Este proceso llamado Floculación, genera muchos problemas en nuestro cuerpo

A lo largo de su vida, un Ser Humano ingiere 3 libras (1,36078 kg) de aluminio y eso equivale a 292 pies cuadrados (27,12769 metros cuadrados) de papel de aluminio ingerido.




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Plomo


El plomo se encuentra en cosméticos, en plásticos, en la gasolina, en baterías, en insecticidas, en pintura, en comida enlatada, en periódicos y en las tuberías soldadas (por donde pasa el agua que bebemos o nos duchamos). Se acumula en el cerebro, en el hígado, en los riñones, en los huesos y en el bazo.

Por cada 30 microgramos de plomo en la sangre de un niño, su descenso en el coeficiente intelectual es de 10 puntos. Altera el comportamiento y la inteligencia y disminuye la capacidad de interacción social.